Sexo, amor y lagrima (Parte 2 de 3)

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Las relaciones así como todo cambia y evoluciona, la música cambia, la rumba cambia, las cosas cambian, las personas cambian, todo cambia; en un principio no existía la monogamia, ese término ni siquiera existía, las relaciones eran basadas en la atracción y con el fin de la procreación.

Poco a poco el ser humano ha evolucionado y cuando empezó a tener conciencia de si mismo y de sus actos, empezó a sentir nuevas sensaciones, no se si cosquillas en el estomago, pero a medida que la época cambiaba empezó a darse cuenta de un sentimiento que agobia a la mayoría del mundo y al que todos temen: la soledad, así empezó a darse cuenta que sentía afinidad por diferentes personas, que habían algunas con las que le gustaba estar y otras a las que no podía ni ver, sintió que el estar con otras persona eliminaba ese sentimiento llamado soledad.

Bueno, ya dimos un vistazo al pasado, ahora en la actualidad todo lo anterior existe y en abundancia aunque también existe y se vive el verdadero amor; sin embargo, como se nombra este ensayo ¿sexo, amor y lagrimas?

El sexo, más que nada es un placer, y aunque su fin es el de la procreación, en la actualidad no es así, en lo último que se piensa es en un hijo, es más a esta palabra se le tiene miedo en cualquier edad, y en ocasiones se miente y se lastima a la gente solo por el sexo.

El amor ¿es algo que se siente de inmediato?, o ¿lo camuflamos con la palabra atracción?, entonces si uno siente –atracción– inmediata por otra persona y va creciendo y creciendo lo mínimo que uno como ser humano y con sentimientos pide es que si la –atracción– no es reciproca debería detenerse porque si no es así ha lo único que va a llegar es a lastimar a la otra persona.

Indiscutiblemente la relación perfecta no existe, es igual a las emociones del ser humano, tiene subidas, bajadas, curvas, desvíos, alegrías y tristezas, pero ¿Qué pasa cuando son más las tristezas?.

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