Tecnología y pedagogía

Lilián Bernal
Profesora Departamento de Humanidades
Taller de Lecto-escritura

En los últimos años, en el Politécnico Grancolombiano venimos experimentando una serie de cambios en todos los órdenes de la vida académica. Ante el ascenso de la tecnología digital, hoy el conocimiento está al alcance de todos. En cierta medida, la computadora y la internet han democratizado el acceso a la información y a la educación, lo cual supondría, en ese aspecto, una cierta autonomía del estudiante, y una mayor responsabilidad, pues facilitan  recursos para ser utilizados y manipulados de acuerdo con una sólida formación ética. Por otra parte, el tiempo que estos sistemas ahorran, debería ser invertido en consulta y en producción intelectual. Suponemos, entonces, un nuevo tipo de estudiante y un nuevo tipo de maestro: un maestro que ya no esté interesado por la mera transmisión de información, a veces sin relación con la práctica cotidiana, sino un guía que ayude al estudiante a forjarse como autor responsable de su propio discurso.

Desde este punto de vista, cambia la perspectiva metodológica del proceso enseñanza-aprendizaje: los maestros debemos tener claro que ya no se trata de que el estudiante repita la disertación del maestro en clase,  a lo cual nos han acostumbrado por décadas, sino de clases de contextura cercana al foro donde el estudiante pueda demostrar el aprovechamiento de toda la tecnología a su alcance tanto para acopiar información y procesarla críticamente, como para desarrollar proyectos creativos. Con esta nueva herramienta cada cual puede aportar opiniones, discutir ideas, exponer puntos de vista, y  debatir con los compañeros de clase para elaborar sus propias conclusiones, práctica que puede ser evaluada de forma oral o por escrito.

Sin lugar a dudas, con las nuevas tecnologías de la información, surge un individuo partícipe de las distintas dinámicas de la comunicación:  correos , blogs, mesas redondas, dramatizaciones, representaciones iconográficas que pueden procurar que el encuentro de los actores en el aula se genere por una alta dosis de motivación.    

Se trata entonces, de una metodología que necesariamente debe cambiar las actitudes de estudiantes y profesores y prepararnos para una vida democrática en la que se respeten las ideas de los otros y no se anatematicen opiniones; estas deben ser consideradas como aportes al proceso del conocimiento, pues como señala el filósofo Mijail Bajtin comentando sobre los efectos del diálogo socrático como método para llegar al conocimiento:  “ La verdad no puede brotar de la cabeza de un solo hombre e instalarse en ella, nace entre los hombres que la buscan juntos, en el proceso de la comunicación dialógica”1 .

Como vemos, esta propuesta apunta a tres campos: por una parte al filosófico del que se deriva nuestro interés por alcanzar el saber, por la búsqueda de la verdad;  al pedagógico como método para modelar individuos autónomos, interesados por el conocimiento, conscientes de las herramientas que tienen en sus manos para contribuir al progreso económico e intelectual; y al político como medio para solucionar los problemas que vivimos a diario en todos los ámbitos de la vida nacional.

[1] Mijail Bajtin. “Las particularidades  de composición y de género en las obras de Dostoievski. Traduc. Hélene Pouliquen. Bogotá:  Argumentos. N° 10-13, 1985, p.82.

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